sábado, 5 de mayo de 2007
Escribe algo bonito
- ¡Por Dios!, escribe algo bonito de vez en cuando – reprochaste mientras me veías los huevos, aunque después lo negaras. - Las tetas son bonitas, y escribo mucho de ellas. ¿Por qué me ves los huevos?, ¿quieres darles unas chupadas? - ¡No! No te estaba viendo nada. - Negaste mis testículos, y los negarás dos veces más antes de que cante el gallo. - ¿Cuál gallo? - Olvídalo, lo dice Jesús en la Biblia. - ¡Jesús nunca habla de testículos! ¿Ves a lo que me refiero? ¡Hasta tus mentiras son vulgares! - ¿Por qué vulgares? Existen aproximadamente 6,000 millones de testículos en el mundo, y tienes que aceptar que éstos son de los más bonitos –te dije al tiempo que me sacudía el par. – ¡Anda, tócalos! - ¿Por qué ya no me haces poemas, como antes? - Porque tú ya no estás buena, como antes. - ¡Vete al diablo! Pinche escritor de mierda. - ¿No te gusta la verdad? - No me gustan los mediocres, como tú. - Lo que pasa es que solamente te gusta que te digan lo que quieres escuchar. Como en los poemas que te daba, en donde hablaba de tus ojos bonitos y tus curvas bien definidas. Puras mentiras, ¿ves? Pero ahora me pagan por escribir otro tipo de mentiras, de borrachos y putas y las tetas de esas putas. - Lo que pasa es que eres una mierda. - Eso ya lo dijiste. - No sabes escribir y por eso siempre hablas de putas. - No me importa que tú lo sepas, siempre y cuando me den un cheque por hacerlo. Te quedaste callada varios minutos, y no dejabas de mirarme los huevos. - ¿Ya no te importo ni siquiera un poco? – comenzaste de nuevo. - Me importas mucho. Sin tus mamadas no sé cómo podría seguir adelante. - ¡Eres un idiota! - Lo has dicho tanto que ha perdido su carácter ofensivo. Dejaste de hablarme por varios días, hasta el martes pasado, cuando te di un poema. - ¿Tú lo hiciste? - Fue algo que escuché en el bar, pero me acordé de ti y lo apunté. - ¿En serio? - No. Yo lo hice. Lo leíste, te saltaron un par de lágrimas y luego me estrujaste tan duro los huevos, que pensé que tendrían que arrancártelos de las manos para pegármelos de nuevo. Tal vez Jesús debió hacerle un poema a Pedro.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario